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¿Cómo controlar a los clientes que dan demasiados premios a sus caballos?

El propietario debe saber qué premios puede dar y con qué frecuencia


Es habitual que los propietarios de caballos se dejen llevar y acaben ofreciendo a sus “pequeños” más premios de los necesarios. Un caballo siempre aceptará un premio y siempre querrá más, así que es muy importante que informemos a sus dueños de cuándo y cuántos se le pueden dar, como explica la noticia de Equinews.com.

Los caballos se alimentan comiendo pequeñas cantidades de comida a lo largo de todo el día, por lo que cada vez que les ofrezcamos un premio se lo comerán y pedirán uno más. El propietario debe aprender a decir no…

Además de controlar la cantidad que se ofrece y darlos con un buen criterio (por ejemplo, como refuerzo positivo para educar al caballo), hay que tener claro cuáles son saludables y cuáles no. Casi cualquier gruta o vegetal es un buen premio para los caballos sanos: manzanas y zanahorias son los tradicionales, pero se pueden por ejemplo ofrecer uvas, uvas pasas, fresas o bisaltos, así como porciones de plátano, melón, apio o calabaza. Hay que tener precaución con el tamaño de los premios, porque aunque muchos caballos los mastican antes de tragarlos otros no lo hacen y, si son demasiado grandes, puede haber problemas. También se pueden utilizar, pero sólo de vez en cuando, terrones de azúcar o caramelos de menta: cuidado con la higiene y salud dental del caballo.

Hay vegetales que es preferible no ofrecer como premios, por varias razones como que pueden producir gases en el tracto intestinal: cebolla, patata, tomate, coles de Bruselas, col… o cualquier otra verdura o fruta que tenga el mismo efecto, producir gases. A los caballos les suele gustar el chocolate y aunque en pequeñas cantidades no les puede hacer daño sí que puede resultar un problema en caballos de competición porque da positivo en el control antidopaje.

Aparte de no ofrecerlos en demasiadas ocasiones, también hay que tener la precaución de no ofrecer demasiados de una vez: una o dos porciones son más que suficientes. Nuestros clientes deben tener presente que todos los premios tienen calorías que sus caballos no necesitan y que es muy fácil acabar teniendo un caballo obeso. Además, el equilibrio microbiano del intestino de un caballo es muy frágil y un exceso de premios puede romperlo y desencadenar un proceso que acabe en un cólico.

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