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Descubren un nuevo pestivirus porcino


El género Pestivirus, perteneciente a la familia Flaviviridae, incluye numerosos virus ssARN+ responsables de enfermedades infecciosas en porcino, vacuno, ovino, cabras, y otras especies de animales domésticos y salvajes.

Recientemente*, se han descubierto y caracterizado varias especies putativas de pestivirus en mamíferos (pestivirus de las girafas, pestivirus de los antílopes, virus HoBi, virus Bungowannah y virus Linda). Uno de ellos es un pestivirus genéticamente diferente, que se ha denominado como pestivirus atípico porcino (PAP) y que ha sido descubierto gracias al uso de tecnología de secuenciación de nueva generación.

Los análisis filogenéticos han revelado que la secuencia del PAP (poliproteína completa o parcial) exhibe una elevada diversidad genética entre las diferentes cepas detectadas en distintos países y que forma clústeres independientes según su localización geográfica.

Distribución geográfica

Se considera que el PAP está ampliamente distribuido a nivel mundial ya que ha sido detectado en:

  • América del Norte: el primer informe que confirma la exisstencia de este virus proviene de Estados Unidos; también se ha detectado en Canadá.
  • América del Sur: Brazil
  • Europa: Holanda, Alemania, Suecia, España, Austria, Hungría, Reino Unido, Italia, Serbia y Suiza.
  • Asia: China, Corea del Sur y Taiwan.

¿Se trata de un pestivirus patógeno?

Este PAP parece ser que es capaz de:

  • Inducir trastornos neurológicos.
  • Reducir el rendimiento reproductivo.
  • Aumentar la mortalidad predestete.

Dos grupos de investigación independientes reprodujeron experimentalmente el trémor congénito (TC) con un inóculo que contenía PAP y observaron un subconjunto de lechones con splay leg (SL) y que las camadas afectadas presentaron lechones débiles con una postura anormal.

Por otro lado, los estudios de campo también han informado la aparición de SL en camadas con TC que afectan esporádicamente al mismo lechón. La prevalencia de SL varió de 6 hasta 55 % dentro de las camadas afectadas.

Además, el virus presente una amplia distribución en muestras de:

  • Tejidos: tanto los tejidos del sistema nervioso central como los linfoides parece ser que son adecuados para su replicación; sin embargo, en los lechones con TC el cerebelo es la muestra que presentó un mayor número de positivos y todo parece indicar que se trataría del tejido objetivo para la replicación del PAP.
  • Fluidos de excreción y secreción.

Aunque no se ha determinado un objetivo específico de replicación, esto puede sugerir que la replicación viral se produce de manera sistémica y tiene predilección por ciertos tipos de tejidos. Sin embargo, los sitios de replicación primarios siguen siendo desconocidos.

¿Cuál es su impacto sobre la producción porcina?

La relevancia económica de una pérdida por brote de PAP en la producción porcina en todo el mundo sigue siendo indeterminada; sin embargo, se estima que:

  • El número de lechones destetados por cerda disminuye en >10 %, lo que afecta el rendimiento reproductivo.
  • La mortalidad, según varios estudios, aumenta hasta en un 30 %, un 60 % de la cual se atribuye a la presencia de CT en la granja.

Además, en condiciones experimentales, las camadas de TC afectadas presentaban lechones débiles con una postura anormal. El SL se observó de forma concomitante con algunos casos de TC, lo que limitaba la locomoción de los lechones y aumentaba el porcentaje de aplastamiento.

Los primeros datos de Estados Unidos, Alemania, Italia, China y Taiwán han sugerido una abundancia relativamente alta (2,3–22 %) de PAP en cerdos aparentemente sanos. Se ha detectado la presencia de PAP en semen (hasta un 34 % de prevalencia), frotis prepuciales (hasta 23 %) y fluidos prepuciales (hasta 28 %) en verracos en Estados Unidos, un hecho importante a nivel epidemiológico en la transmisión y propagación del virus. Por lo tanto, la inseminación artificial podría constituir una posible ruta de transmisión de PAP y se debería considerar un factor importante al desarrollar e implementar medidas de bioseguridad para prevenir las infecciones por PAP.

El impacto de la infección por PAP en la producción porcina parece ser indirecto, ya que la mortalidad de los lechones con TC es la única pérdida reportada hasta el momento, y se atribuye principalmente a factores secundarios. Por lo tanto, los autores consideran necesario realizar estudios adicionales que evalúen su impacto en la producción porcina para estimar las pérdidas directas en los lechones afectados, o sugerir que la pérdida indirecta podría estar relacionada con la depleción del sistema inmunitario, tal como sucede con otros pestivirus.



*Gatto IRH, Sonálio K y de Oliveira LG. Atypical Porcine Pestivirus (APPV) as a New Species of Pestivirus in Pig Production. Front. Vet. Sci. (2019) 6:35. doi: 10.3389/fvets.2019.00035.

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