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El impacto ambiental de la producción de alimentos


La producción mundial de alimentos amenaza la estabilidad climática y la resiliencia del ecosistema y constituye el mayor impulsor de degradación medioambiental y transgresión de los límites planetarios.

Según el informe publicado por la Comisión EAT-Lancet, si no pasamos a la acción el mundo corre el riesgo de no cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París, lo que supondrá que los niños de hoy en día hereden un planeta que ha sido gravemente degradado y donde una buena parte de la población sufrirá cada vez más de desnutrición y enfermedades prevenibles. Existe evidencia científica sustancial que vincula las dietas con la salud humana y la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, la ausencia de objetivos científicos acordados a nivel mundial para dietas saludables y para la producción sostenible de alimentos ha obstaculizado los esfuerzos coordinados a gran escala para transformar el sistema alimentario mundial.

Acerca de EAT

EAT es una fundación global sin ánimo de lucro establecida por la Fundación Stordalen, Stockholm Resilience Center y Wellcome Trust para catalizar una transformación del sistema alimentario.

Su visión implica un sistema alimentario mundial justo y sostenible para un planeta y una población saludables, sin dejar a nadie al margen. Su misión es transformar nuestro sistema alimentario global a través de ciencia sólida, disrupción impaciente y colaboraciones innovadoras. En cuanto a sus valores, destacan: escalar un cambio audaz de los sistemas con base en evidencia sólida; acelerar el impacto a través de la colaboración; ofrecer soluciones disruptivas; ser ejemplo de diversidad, honestidad e integridad; y abogar por la justicia y la equidad, sin dejar a nadie atrás.

Para abordar estos desafíos utilizan un marco para el cambio que configura una interacción dinámica de tres vías a través del conocimiento, el compromiso y la acción.

La Comisión EAT-Lancet

Copresidida por Walter Willett y Johan Rockström, la Comisión EAT-Lancet incluye a 19 Comisarios y 18 coautores de 16 países expertos en diversos campos como la salud humana, la agricultura, la ciencia política y la sostenibilidad ambiental.

Su objetivo es abordar esta necesidad de cambio y desarrollar objetivos científicos mundiales para dietas saludables y una producción sostenible de alimentos. Se trata del primer intento de establecer objetivos científicos universales para el sistema alimentario aplicables a todas las personas y al planeta.

La Comisión reconoce que los sistemas alimentarios tienen impactos ambientales en toda la cadena de suministro, desde la producción hasta el procesamiento y la distribución, y además van más allá de la salud humana y ambiental al afectar también a la sociedad, la cultura, la economía y a la salud y bienestar de los animales.

Objetivos científicos establecidos

La Comisión se centra en dos parámetros del sistema alimentario mundial que impactan en la salud humana y la sostenibilidad ambiental:

  • El consumo final: dietas saludables.
  • La producción: producción sostenible de alimentos.

Producción

Los sistemas y procesos biogeofísicos que interactúan en el sistema terrestre, en particular entre el sistema climático y la biosfera, regulan el estado del planeta. La Comisión se centra en seis de ellos, ya que son los principales sistemas y procesos afectados por la producción de alimentos y para los cuales la evidencia científica permite establecer objetivos cuantificables.

Para cada uno de estos, la Comisión propone límites dentro de los cuales la producción global de alimentos debería permanecer para disminuir el riesgo de cambios irreversibles y potencialmente catastróficos en el sistema terrestre. Estos límites planetarios para la producción de alimentos definen conceptualmente el límite superior de los efectos ambientales para la producción de alimentos a escala global.

Para el límite del cambio climático con relación a la producción de alimentos, el supuesto subyacente que se ha aplicado es que el mundo seguirá el Acuerdo de París (con el objetivo de 1,5 °C) y descarbonizar el sistema energético mundial para 2050. También se ha asumido que la agricultura mundial hará la transición hacia una producción sostenible, lo que llevará a un cambio del uso de la tierra. La estimación de límites es, por lo tanto, una evaluación de la cantidad máxima de gases que no son CO2 (es decir, metano y óxido nitroso) que se han evaluado como necesarios y difíciles de reducir aún más, al menos antes de 2050, para lograr una dieta saludable para todos en el planeta y cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

Cinco estrategias para la gran transformación

Para asegurar el éxito, la Comisión se ha asociado con la ciencia, la política, las empresas y la sociedad civil con el fin de lograr cinco transformaciones urgentes y drásticas para el 2050:

  • Fomentar el cambio a dietas saludables, sabrosas y sostenibles.
  • Realinear las prioridades del sistema alimentario para las personas y el planeta. La agricultura y la pesca no solo deben producir suficientes calorías para alimentar a una creciente población mundial, sino que también deben producir una diversidad de alimentos que cultiven la salud humana y apoyen la sostenibilidad ambiental. Junto con los cambios en la dieta, las políticas agrícolas y marinas deben reorientarse hacia una variedad de alimentos nutritivos que mejoren la biodiversidad en lugar de apuntar a un mayor volumen de algunos cultivos, muchos de los cuales se utilizan ahora para la alimentación animal.
  • Producir más de la comida adecuada, de forma más eficiente.
  • Salvaguardar nuestra tierra y océanos.
  • Reducir radicalmente las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Conclusiones

La forma en que se producen los alimentos, lo que se consume y cuánto se pierde o se desperdicia influye fuertemente en la salud tanto de las personas como del planeta. La Comisión EAT-Lancet presenta un marco global integrado y, por primera vez, proporciona objetivos científicos cuantitativos para dietas saludables y la producción sostenible de alimentos.

La Comisión muestra que es posible y necesario alimentar a la población mundial con una dieta saludable dentro de los límites planetarios seguros para la producción de alimentos en 2050. También demuestra que la adopción universal de una dieta de salud planetaria ayudaría a evitar la degradación ambiental grave y evitaría aproximadamente 11 millones de muertes humanas al año.

Sin embargo, para salvaguardar los sistemas y procesos naturales de los que depende la humanidad y que, en última instancia, determinan la estabilidad del sistema de la Tierra, se requerirá nada menos que una gran transformación de alimentos. La Comisión solicita una acción generalizada en varios sectores y niveles, que incluyen un cambio global sustancial hacia patrones alimentarios saludables; grandes reducciones en la pérdida y desperdicio de alimentos; y grandes mejoras en las prácticas de producción de alimentos. Los datos son suficientes y lo suficientemente sólidos como para justificar una acción inmediata.

Existe una oportunidad sin precedentes para desarrollar sistemas alimentarios como un hilo común entre muchos marcos de políticas internacionales, nacionales y empresariales que buscan mejorar la salud humana y la sostenibilidad ambiental. Establecer objetivos científicos claros para guiar la transformación del sistema alimentario es un paso importante para aprovechar esta oportunidad.


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