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El sector ganadero español, comprometido con el medio ambiente


Tal y como informa El Economista, la agricultura y la ganadería son el cuarto sector en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y a pesar de los esfuerzos que hacen para reducirlos y facilitar la absorción de C02 les queda aún camino por andar en pro de la sostenibilidad.

Se les ha puesto en el foco de interés por un informe de expertos de la ONU en el que se pide que se sea más respetuoso con el medio ambiente, además de apostar por dietas que usen alimentos procedentes de fuentes más sostenibles y reducir el desperdicio alimentario.

Las emisiones del sector primario en España

En total, el sector primario representa el 12 % de las emisiones, un 3,1 % más que en 2017, y la ganadería es responsable del 66 % del total del sector. El aumento de los censos del vacuno de carne y del porcino blanco está detrás del incremento del 2 % de las emisiones en la ganadería en 2017 en España, según el último “Informe de Inventario Nacional Gases de Efecto Invernadero” publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Los gases que emite el ganado pueden parecen irrelevantes, pero generan en España unas emisiones anuales de metano de 17 millones de toneladas en C02 equivalentes. Son datos de 2017, facilitados por el Ejecutivo, en los que se explica que la gestión del estiércol supone la expulsión de casi nueve millones de toneladas, lista a la que se suman otras actividades como la aplicación de urea en el campo. A pesar de ello, la buena gestión de pastizales y de tierras de cultivo sirve de sumideros de C02, que capturan cada año en unos cuatro millones de toneladas.

Desde la plataforma Carne y Salud, en la que está representada la mayor parte de la producción y la industria cárnica, subrayan que el sector español y comunitario es un referente internacional por su trabajo en la sostenibilidad de sus producciones.

Los ganaderos españoles son muy conscientes de que deben aplicar una serie de técnicas para la disminución de emisiones de GEI, enfocadas principalmente a la mejora durante el almacenamiento y tratamiento de estiércoles y purines y al ahorro de agua y de energía. No en vano, aplican el modelo europeo de producción y cumplen con la legislación más exigente en materia de medio ambiente.

La importancia del sector vacuno

Es precisamente esa cabaña ganadera, por las emisiones de metano y la mayor producción de purines, sobre la que muchas veces se pone el foco mediático. Pero, a su vez, los ganaderos son los que mayor conciencia tienen del problema, como asegura Javier López, director de la Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno (Provacuno), quien defiende que están "totalmente comprometidos” a reducir progresivamente las emisiones y recuerda el programa "Life Beef Carbon” del sector.

Su objetivo es que el ganado vacuno reduzca un 15 % su huella de carbono en los próximos 10 años, con medidas que abarcan el ámbito sanitario, el reproductivo y el de la alimentación del animal.

Además, desde la organización mantienen que la ganadería preserva "importantes” ecosistemas que no serían viables sin su utilización, como las dehesas.

¿Qué cambios se plantea la industria cárnica?

En el caso de la industria cárnica, defienden su aportación a la lucha contra el cambio climático.

Desde la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic) remarcan que ya han comenzado los trabajos para elaborar el primer documento de mejores técnicas disponibles para mataderos y subproductos animales en el ámbito europeo que establecerá unos niveles de emisiones asociados al uso de las mejores técnicas disponibles.

A ello, suman los trabajos para desarrollar envases y embalajes más sostenibles, según explican.

El porcino reduce en más de un 14 % las emisiones de metano

En su apuesta por un modelo de producción sostenible basado, entre otros aspectos, en la prevención y control integrados de la contaminación, el sector porcino español ha reducido en el periodo 2005-2017, un 14 % las emisiones de metano procedentes de la gestión de estiércoles, pasando en dicho periodo de 6.152 kilotoneladas (kt) a 5.275 kt, tal y como publica Interporc.

Así lo refleja el último informe del Gobierno, que señala también que se han reducido en un 5 % las emisiones de óxido nitroso, pasando de 335 kt en 2005 a 319 en 2017. Por otra parte, según esos mismos datos se aprecia una reducción del 2 % en las emisiones de metano derivadas de la fermentación entérica, pasando de 1.248 kt en 2005 a 1.225 Kt en 2017.

Con todo, el porcino es el responsable de menos del 7 % de las emisiones totales de metano por fermentación entérica del sector ganadero, que se situó en 2017 en 17.063 kt. El dato también refleja una reducción de este GEI, en la ganadería, del 6,8 % desde 2005.

La cría del porcino, altamente tecnificada, y su alimentación, en la que se ha adecuado la dieta de cada animal para maximizar su aprovechamiento energético y nutritivo son las principales razones de esta disminución. Actualmente, las pautas de ingestión de los animales están muy ajustadas a su edad y características, se han sustituido ingredientes ricos en fibra y baja digestibilidad por cereales y se han incorporado proteínas y aminoácidos y enzimas digestivas que reducen considerablemente las emisiones de gases contaminantes.

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