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Síndrome del segundo parto, problema de ayer y de hoy…


Puedes leer el artículo completo en la revista digital Repropig 4.

Rafael Tomás Pallás Alonso

Director Técnico de los Servicios Veterinarios de KUBUS, Madrid, España

Como es bien sabido por todo el mundo, la producción porcina actual ha mostrado un desarrollo espectacular en los últimos años, alcanzando unos niveles de producción impensables hace no muchos años. Esto ha sido posible por el avance experimentado en los principales pilares que sustentan la producción porcina:

  • Genética
  • Ambiente
  • Manejo
  • Nutrición
  • Sanidad
  • Administración

Estos avances tecnológicos junto a las nuevas pautas de manejo derivadas del trabajo con las nuevas líneas de cerdas hiperprolíficas, que en los últimos años experimentado un crecimiento espectacular, han hecho que algunos de los tradicionales problemas reproductivos que en el pasado habían bajado su incidencia fuertemente, por desgracia, hayan vuelto a aparecer en las granjas causando serios trastornos a los productores. Si bien esto es cierto, también lo es que actualmente contamos con herramientas que nos permiten minimizar el impacto de dichos problemas.

Síndrome del segundo parto y condición corporal al destete

En cualquier granja con una tasa de renovación anual correcta del 40-50 % el porcentaje de hembras primerizas, hembras que han parido una vez y van a hacer el segundo parto, oscila entre el 17 y 20 %.

En las granjas actuales, altamente tecnificadas y con las líneas genéticas con las que se trabaja, es muy habitual que en el primer parto de la cerda se obtenga un excelente desempeño reproductivo (fertilidad a parto y nº de lechones nacidos).

El síndrome de segundo parto

En muchas ocasiones, estos excelentes resultados del primer parto se vienen abajo en el segundo por la aparición del síndrome del segundo parto, un trastorno reproductivo que se manifiesta por los siguientes signos:

  1. Anestro posdestete: alargamiento del intervalo destete-celo, >7 días (figuras 1 y 2).
  2. Infertilidad: tasa de partos <85 %. En muchas ocasiones no llegan ni al 80 %.
  3. Disminución del número de lechones total nacidos: <11 lechones. 

Y, como consecuencia de todo esto:

  • Incrementa el sacrificio de cerdas jóvenes.
  • Aumentan los costes de reemplazo.

Figura 1. Influencia del número de ciclo sobre el intervalo destete-celo.Figura 1. Influencia del número de ciclo sobre el intervalo destete-celo.

En la figura 1 se observa que las cerdas que van del primer al segundo parto tienen de media 9,3 días de intervalo destete – salida a celo, es decir, un intervalo anormalmente alargado. Este intervalo baja ya a los 6,6 días en las cerdas destetadas que van del segundo al tercer parto y, a partir de este momento, se normaliza entre los 5 y 6 días.

La figura 2 muestra que algo más del 21 % de las cerdas que van del primer al segundo parto presentan anestro, es decir, ciclan con más de 10 días desde el destete. Este porcentaje de hembras anéstricas se reduce al 9,82 % en las cerdas que van del segundo al tercer parto y continúa cayendo en las cerdas con mayor número de ciclos hasta alcanzar el 6º parto, punto a partir del cual se vuelve a incrementar ligeramente para las hembras “viejas”.

Figura 2. Influencia del número de ciclo sobre el porcentaje de anestros (IDC >10 días).Figura 2. Influencia del número de ciclo sobre el porcentaje de anestros (IDC >10 días).

En ambos casos se observa que el alargamiento del intervalo destete-salida a celo, uno de los principales signos del síndrome del segundo parto, se produce principalmente en las hembras más jóvenes, es decir, las que van del primer al segundo parto.

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