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Fallos reproductivos en primerizas

Las cerdas primerizas presentan ciertas particularidades que hay que tener en cuenta a la hora de analizar cualquier anomalía que se detecte en el grupo.


Puedes leer el artículo completo en la revista digital Repropig 6.


M.A. de Andrés, Armando Occón, Inmaculada Díaz, Cristina Escudero, María Aparicio y Carlos Piñeiro

PigCHAMP Pro Europa, SL

En una granja que:

  • mantenga una estructura censal estable, es decir, decreciente con el número de ciclo.
  • cuente con una reposición anual de entre el 40 y el 50 % del censo

el grupo correspondiente a las cerdas primerizas (o de primer ciclo) supone alrededor del 20-25 % del total de cerdas productivas.

Esto implica que las cerdas primerizas suponen el grupo más numeroso de la granja si se analiza por nº de ciclo.

Una de cada 4-5 cerdas productivas es primeriza, por lo tanto, su eficiencia reproductiva tiene un peso importante en la eficiencia global de la granja.

Particularidades

Las primerizas tienen ciertas particularidades respecto al resto de cerdas que deben ser tenidas en cuenta en su gestión.

Entre estas diferencias que identifican al grupo de primerizas, destaca que:

  • Son las únicas que, en el momento de la cubrición, no vienen de una lactación previa.

El hecho de no ser cerdas destetadas significa que no vienen de un proceso previo, normalmente catabólico (de pérdida de peso), como es la lactación.

Afecta negativamente a procesos como:

    • La salida en celo.
    • El mantenimiento de la gestación.
  • Suelen presentar un celo más corto de media y de una duración más irregular.
  • Suelen tener más dificultades para mostrar el celo.
  • Tienen particularidades en su sistema reproductor respecto a las multíparas.

En muchos casos, en las cerdas primíparas, no se usa la inseminación intrauterina por las dificultades de introducción de la parte blanda del catéter.

Por el contrario, en las multíparas está mucho más extendida dicha técnica de inseminación.

  • Vienen de (y a veces se podría decir que están “todavía en”) un proceso de adaptación a la patología presente en la granja.

Este es uno de los puntos clave ya que una adaptación mal realizada va a afectar negativamente al rendimiento de estas cerdas, y probablemente también al global porque se pueden producir desestabilizaciones patológicas generales.

  • Por último, en muchos casos todavía no están adaptadas a las instalaciones que se van a encontrar en su entrada en producción (jaulas de cubrición-control, parques de gestación, etc.).

Para leer el artículo completo en la revista digital Repropig 6 haz clic en este enlace.