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¿Cómo afrontar la puesta en marcha de una granja de madres?

Este artículo te da la respuesta y te cuenta cómo planificar el llenado y la puesta en producción de una explotación de cerdas reproductoras nueva.


Puedes leer el artículo completo en la revista digital Repropig nº 7.


Fran Gonzalvo
Veterinario en Cincaporc
Imagen cedida por el autor

En el desarrollo de nuestro trabajo diario como veterinarios, lo más habitual es encontrarnos con granjas en funcionamiento, donde el diseño de las instalaciones e incluso la manera de trabajar han sido establecidos por otros desde hace tiempo.

Pocas veces tenemos la oportunidad de organizar el llenado y puesta en marcha de una granja. Es un reto apasionante que nos obliga a plantearnos situaciones que nunca antes habíamos pensado y es una muy buena oportunidad para aprender.

El reto de poner en marcha una granja

Metas que nos debemos proponer:

  • Adaptación de los animales: sanitaria y a las instalaciones.
  • Realización de las primeras cubriciones en la edad, peso y condición corporal óptimas para todas las cerdas.
  • Creación y mantenimiento de unos lotes de cubrición homogéneos.
  • Rápido establecimiento del más alto ritmo de producción, asegurando la llegada al objetivo de partos en todos los lotes.
  • Incorporación forzosa y escalonada de nulíparas durante los 7 primeros ciclos (3 años) para alcanzar lo antes posible la estructura censal ideal.

Es un reto apasionante que nos obliga a plantearnos situaciones que nunca antes habíamos pensado y es una muy buena oportunidad para aprender.

Dimensionamiento y establecimiento de los objetivos de producción

Aunque estamos acostumbrados a definir el tamaño de una explotación por el censo medio aproximado de animales que tiene en producción, las claves para empezar a dimensionar una granja de reproductoras son:

  • El objetivo de partos.
  • La organización de animales en lotes (o bandas).

Así, por ejemplo, en una explotación de 160 partos semanales, el número de cerdas productivas puede oscilar desde 3.200 hasta 3.600 y las plazas de maternidad necesarias, entre 640 y 800.

Otro aspecto que hay que decidir es la duración deseada de la lactación ya que, junto con el número de bandas, determinará el censo de cerdas y las plazas de maternidad a construir (son el factor limitante).

La manera de aprovechar los espacios puede determinar importantes diferencias de diseño y de coste de la instalación para un mismo objetivo de partos. Luego nosotros decidimos cómo manejarlas para sacarles el máximo partido.

Para leer el artículo completo en la revista digital Repropig nº 7 haz clic en este enlace.