MI CUENTA | NEWSLETTER
PortalVeterinaria

El cambio climático modifica la epidemiología de los nematodos gastrointestinales


J. Uriarte y C. Calvete
Unidad de Sanidad Animal. Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA, Zaragoza)
Imágenes Albéitar

El medio ambiente, y en particular las condiciones climáticas de temperatura y humedad, desempeñan un papel primordial en el origen y evolución de las enfermedades del ganado. Sus efectos son especialmente importantes en el caso de las ocasionadas por parásitos, porque una parte del ciclo vital de estos patógenos se desarrolla en el medio natural. Por consiguiente, cualquier alteración medioambiental consecutiva a un cambio de clima va a llevar implícita una modificación de los modelos de abundancia y distribución de especies parásitas, así como en los patrones de emergencia de enfermedades asociadas, tanto en humanos como en animales domésticos y fauna silvestre.

Sin embargo, a pesar de que las infecciones parasitarias constituyen una de las principales limitaciones de la producción ganadera y el convencimiento de que el cambio climático va a ocasionar una modificación de los modelos epidemiológicos establecidos trastocando los programas de control y profilaxis actualmente utilizados, llama la atención el escaso número de trabajos dirigidos a estudiar los efectos y previsiones de la modificación del clima sobre la epidemiología de los parásitos de interés veterinario.

La escasa bibliografía existente coincide en afirmar que el calentamiento del clima, salvo en las regiones en que el aumento de las temperaturas y los descensos de humedad conduzcan a la desertización, favorecerá a los organismos parasitarios y llevará consigo un aumento de las enfermedades que provocan, especialmente en los animales cuyo sistema productivo está basado en el pastoreo, como es el caso de los rumiantes. Esta suposición se basa en que el ciclo vital de los parásitos es altamente dependiente de la temperatura, por lo que si esta aumenta se incrementará la tasa de desarrollo parasitario, habrá más generaciones de parásitos al año, al acortarse los períodos adversos para que las fases exógenas de los ciclos se completen, y además las posibilidades de infección de los animales aumentarán al ampliarse los períodos de transmisión (Wall y Morgan, 2009).

Así mismo, este incremento de la temperatura permitirá que especies propias de los trópicos y caracterizadas por un elevado poder patógeno, colonicen áreas que no les eran propicias. En definitiva la hipótesis más generalizada es que el calentamiento del clima incrementará la abundancia de estadios infectantes en el medio, favorecerá el contacto entre el hospedador y el parásito y modificará los patrones de distribución de especies, enfrentando a los animales a especies diferentes, algunas altamente patógenas, frente a las que tendrán escasos recursos defensivos por no haber tenido contacto previo con ellas. Todo ello supondrá un agravamiento de la problemática de los parásitos en los sistemas productivos vinculados a la utilización de recursos naturales.

Sin embargo, las asunciones anteriores deben interpretarse con cierta precaución, porque al apoyarse únicamente en las relaciones conocidas entre la temperatura y el ciclo vital de los parásitos, tan solo consideran el aspecto biológico inducido por el cambio climático y no tienen en cuenta la interacción de otros factores del entorno que van a modular significativamente el impacto final. Todos estos factores juegan un papel primordial ya que pueden exacerbar o mitigar los efectos del calentamiento del clima y es muy probable que algunas conclusiones alcanzadas por los trabajos que los han subestimado sean engañosas (Wall y Morgan, 2009).

En línea con la argumentación anterior, las consecuencias finales del cambio climático van a depender de la vulnerabilidad del sistema afectado, entendiendo como vulnerabilidad la capacidad del sistema para responder y compensar los efectos derivados del cambio. El siguiente ejemplo, extraído del trabajo de Sutherst (2001), permite comprender mejor el concepto de vulnerabilidad y la problemática existente a la hora de predecir las consecuencias del cambio: el impacto potencial de una enfermedad desconocida en un determinado lugar, como la malaria en los países desarrollados, puede ser muy elevado en ausencia de medidas de control. Sin embargo, la calidad de los servicios públicos de salud que disponen esos países, asegurará una respuesta efectiva y por tanto la vulnerabilidad a la enfermedad será baja, por lo menos mientras estén disponibles medicamentos, vacunas e insecticidas eficaces.

A la vista de las consideraciones anteriores se desprende la gran complejidad y dificultad que existe para abordar estudios que permitan anticiparse y responder adecuadamente a los probables efectos del cambio climático sobre los modelos epidemiológicos de los parásitos de interés veterinario, aún considerando que estos estudios deberían de ser prioritarios

Cambio en el patrón de distribución

Los nematodos gastrointestinales (NGI) son los parásitos más comúnmente encontrados en los sistemas de producción de rumiantes de todo el mundo y se consideran una de las mayores causas de pérdidas de productividad en animales en pastoreo. Por consiguiente, las consecuencias del cambio climático sobre la epidemiología de las infecciones por NGI es motivo de preocupación, sobre todo, por las connotaciones en los programas de control.

La epidemiología de las infecciones por NGI en ganado ovino en pastoreo viene determinada por la interacción entre los parásitos, las condiciones medioambientales y el sistema de producción de los animales. Las características de los parásitos, y en especial las necesidades para el desarrollo y el potencial biótico, determinan la distribución espacial de las especies y la abundancia de las mismas. Las condiciones medioambientales y en particular las climáticas de temperatura y humedad, regulan el desarrollo, migración y supervivencia de los estadios de vida libre y los ciclos vegetativos de la hierba. Por último, el sistema de producción, y sobre todo el régimen reproductivo y el manejo del pastoreo, condicionan la resistencia de los animales a la infección, determinan el nivel de contaminación del pasto y posibilitan que los animales ingieran los estadios infectantes que han logrado desarrollarse. Todos estos factores están vinculados directamente con el clima por lo que se esperan importantes modificaciones de la epidemiología de los NGI como consecuencia del cambio climático.

En la actualidad, algunas observaciones sugieren que el cambio climático está modificando los modelos tradicionales de presentación de las infecciones por NGI, o al menos está coadyuvando junto a otros factores a los cambios observados. Sin lugar a dudas la modificación más evidente corresponde al patrón de distribución de especies, con el desplazamiento de parásitos típicos de zonas tropicales o subtropicales, como Haemonchus contortus y Marshallagia marshalli, a latitudes más frías situadas por encima de los paralelos 45º N y S. En este sentido es particularmente llamativa la expansión que ha experimentado H. contortus en la última década hacia zonas y países alejados de sus lugares originales de distribución. Tal es el caso de zonas del prepirineo español (Calvete et al., datos no publicados), zonas del sur de Escocia (Kenyon et al., 2009) o incluso en países cercanos al círculo polar ártico, como Suecia (Waller et al., 2006). Ciertamente, esta expansión de especies por zonas y países en las que anteriormente no existían, ha sido facilitada por los movimientos del ganado consecutivos a la globalización, pero es innegable que el aumento de las temperaturas está favoreciendo esta expansión al permitir que estas especies no habituales puedan llegar a completar su ciclo biológico en estas nuevas áreas y colonizarlas.

Hay otros hechos que probablemente estén influyendo en la epidemiología actual de las infecciones por NGI, aunque no existan datos fehacientes que lo demuestren. Es el caso de la disminución que se está observando en el período de estabulación invernal de los animales, cifrado en aproximadamente un mes en algunas zonas de Escocia, durante el período 1969-2004 (Barnett et al., 2006, citado por Kenyon et al., 2009) y que llega a alcanzar hasta 50 días en las ganaderías del Pirineo aragonés (García-Martínez et al., 2009). Es evidente que el aumento del periodo de pastoreo no es completamente debido al cambio climático, aunque si está favorecido por él y sin duda alguna está aumentando la duración de la ventana temporal propicia para la infección de los animales, máxime cuando la moderación de las temperaturas invernales hace prever una menor mortalidad de los estadios de vida libre.

No obstante, el impacto final de todas las modificaciones en la epidemiología de los NGI sobre los sistemas de producción ovina dependerá de numerosos factores, entre los que destaca el nivel de resistencia a los antihelmínticos de las poblaciones de NGI que afectan a los rebaños. Es previsible que en áreas o países con elevadas tasas de resistencia a los quimioterápicos, el cambio climático conlleve un agravamiento de las infecciones por NGI al no disponerse de herramientas lo suficientemente adecuadas para el control. Por el contrario en los lugares donde la resistencia a los antihelmínticos sea baja, el impacto del cambio climático sobre la infecciones estará mitigado por la eficacia de los fármacos disponibles, a expensas de incrementar su uso y aumentar el riesgo de desarrollar resistencia a los mismos.

En el caso de España, los efectos del cambio climático sobre la infecciones por NGI probablemente se vean atenuados porque en general, la prevalencia de rebaños resistentes a los antihelmínticos no es excesivamente elevada, (Álvarez et al., 2006; Diez-Baños et al., 2008; Calvete et al., 2012). No obstante, será recomendable implementar medidas para monitorizar la eficacia de los protocolos de actuación antiparasitaria y el uso racional de los fármacos con el fin de preservar su eficacia y seguir disponiendo de la principal herramienta de control.

El calentamiento global

De acuerdo con el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, 2007), se puede afirmar que durante la última década del siglo pasado y, sobre todo, la primera del siglo XXI, nuestro planeta ha entrado en un proceso acelerado de cambio climático, debido principalmente al aumento de las temperaturas, cuyos efectos son ya evidentes en numerosos sistemas naturales. Durante el referido período, las temperaturas se han incrementado entre 0,15 y 0,3 ºC por decenio y aunque el calentamiento es generalizado, se percibe más en las latitudes más septentrionales como las del Ártico, donde la media de las temperaturas se ha incrementado a un ritmo que casi duplica el promedio mundial de los últimos 100 años. Las previsiones tampoco son halagüeñas y se prevé que a finales del siglo XXI las temperaturas se hayan incrementado entre 1,8 y 4 ºC según el modelo de vida que adopte la sociedad (IPCC, 2007).

La información relativa a España es, si cabe, más preocupante: revela que la subida media de la temperatura durante el período 1971-2000 ha sido de 1,53 ºC y las perspectivas indican que a mediados del siglo XXI, la subida mínima de las temperaturas con respecto al año 2000 será de 2,5ºC y probablemente pueda llegar a alcanzar los 3,5 ºC (Ayala-Carcedo, 2004).

Bibliografía

Álvarez-Sánchez, M.A., Pérez-García, J., Cruz-Rojo, M.A., Rojo-Vázquez, F.J., 2006. Parasitol. Res., 99: 78-83.

Ayala-Carcedo, F.J., 2004. La realidad del cambio climático en España y sus principales impactos ecológicos y socioeconómicos. http://www.tiempo.com/ram/1477/la-realidad-del-cambio-climtico-en-espaa-y-sus-principales-impactos-ecolgicos-y-socioeconmicos/
Calvete, C., Calavia, R., Ferrer, L.M., Ramos, J.J., Lacasta, D., Uriarte, J., 2012. Vet. Parasitol., 184: 193-203.

Diez-Baños, P., Pedreira, J., Sánchez-Andrade, R., Francisco, I., Suárez, J.L., Díaz, P., Panadero, R., Arias, M., Painceira, A., Paz-Silva, A., Morrondo, P., 2008. J. Parasitol., 94: 925-928.

García-Martínez, A., Olaizola, A., Bernues, A., 2009. Animal 3: 152-165.

IPCC, 2007. Cambio climático 2007: Informe de síntesis. Contribución de los Grupos de trabajo I, II y III Al Cuarto Informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático [Equipo de redacción principal: Pachauri, R.K. y Reisinger, A. (directores de la publicación)]. IPCC, Ginebra, Suiza, 104 págs.

Kenyon, F., Sargison , N.D., Skuce, P.J., Jackson, F., 2009. Vet. Parasitol., 163: 293-297.

Sutherst, R.W., 2001. Int. J. Parasitol., 31: 933-948.

Wall, R., Morgan, E., 2009. Vet. Parasitol., 163: 263.

Waller, J.P., Rydzik, A., Ljungströn, B.L., Törnquist, M., 2006. Vet. Parasitol., 136: 367-372.

Agradecimientos
Trabajo desarrollado en el marco del Proyecto RTA2010-00094-C03-01 financiado por el INIA y del Grupo Consolidado de Investigación A-11 “Sistemas Agro-silvo-pastorales sostenibles” del Gobierno de Aragón.

Mas noticias

¿La radioterapia aumenta el riesgo de mielosupresión?

Complicaciones del tubo de esofagostomía en perros y gatos

Bioibérica lanza Klorexivet, una innovadora fórmula espray que favorece la cicatrización de heridas

“En verano, todos sanos” de la mano de los veterinarios

La Fundación Vet+i se reúne con la Agencia Estatal de Investigación

Noticias de interés

EVENTOS