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¿Por qué usar tratamientos dirigidos en el control parasitario?

Las enfermedades parasitarias afectan al ganado y esto puede resultar en pérdidas económicas significativas.- Artículo publicado en el número de junio de Albéitar.


C. González1, E. Frontera2 y M. Vizcaíno1
1Producción Animal, Cicytex (Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura)
2Área de Parasitología, Dpto. de Sanidad Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Extremadura, Cáceres

Las enfermedades parasitarias afectan al ganado, causando síntomas inespecíficos con pérdida de salud y bienestar. Esto puede resultar en pérdidas económicas significativas debido a la reducción del crecimiento, la disminución de la producción de carne o leche, e incluso enfermedades graves. Evaluar estas pérdidas es difícil debido a la falta de datos comparativos entre animales infectados y no infectados.

El control y tratamiento de los parásitos han sido preocupaciones constantes en la ganadería, pero los métodos tradicionales pueden favorecer la resistencia de los parásitos. Se clasifican en químicos y no químicos. Los métodos químicos implican el uso de productos que matan los parásitos, pero su aplicación rutinaria puede llevar a la resistencia. Los métodos no químicos incluyen medidas como el pastoreo rotativo y la selección genética de animales más resistentes.

El tratamiento estratégico basado en análisis de heces puede reducir costos y minimizar la resistencia a los antiparasitarios. Además, los tratamientos estratégicos pueden tener beneficios ambientales, como la preservación de la biodiversidad y la salud del suelo.

Palabras clave: enfermedades parasitarias, ganado, pérdidas económicas, control y tratamiento, resistencia a los antiparasitarios, métodos químicos y no químicos, tratamiento estratégico.

Why use targeted treatments for parasite control?

Parasitic diseases affect livestock, causing vague symptoms and compromising health and well-being. This can result in significant economic losses due to reduced growth, decreased meat or milk production, and even severe illnesses. Evaluating these losses is challenging due to the lack of comparative data between infected and uninfected animals.

Control and treatment of parasites have been constant concerns in livestock farming, but traditional methods may foster parasite resistance. They are classified into chemical and non-chemical methods. Chemical methods involve using products that kill parasites, but their routine application can lead to resistance. Non-chemical methods include measures such as rotational grazing and genetic selection of more resistant animals.

Strategic treatment based on fecal analysis can reduce costs and minimize resistance to antiparasitics. Additionally, strategic treatments can have environmental benefits, such as preserving biodiversity and soil health.

Keywords: Parasitic diseases, livestock, economic losses, control and treatment, resistance to antiparasitics, chemical and non-chemical methods, strategic treatment.

Importancia de los parásitos en la producción animal

Las enfermedades parasitarias provocan síntomas muy inespecíficos, con pérdida de salud y bienestar en el ganado. El efecto de los parásitos a nivel de rebaño puede provocar desde tasas de crecimiento reducidas o pérdidas productivas con menor rendimiento cárnico, o disminución de la producción de leche (parasitosis subclínica), a incluso una enfermedad clínica grave (parasitosis clínica).

En cualquier caso, hay caídas en las producciones de los animales, provocando grandes pérdidas económicas. La magnitud de estas pérdidas puede variar de acuerdo con la carga parasitaria, los factores propios de cada animal y el sistema productivo (Calvete, 2019; Ruano et al., 2019).

Sin duda, existe una gran dificultad para evaluar la magnitud de las pérdidas de producción y por ende económicas ocasionadas por las parasitosis subclínicas, ya que normalmente, para hacer este análisis, se requieren datos comparativos sobre el rendimiento y producción de animales infectados y no infectados, los cuales no están disponibles en la mayoría de los casos. Todo esto ha llevado a que el control y sobre todo el tratamiento frente a los principales parásitos que afectan a la ganadería haya sido una preocupación constante en este sector, recurriendo a sistemas rutinarios de desparasitación, logrando una reducción temporal de la carga parasitaria, pero favoreciendo el surgimiento de poblaciones de parásitos resistentes (Calvete, 2019; Charlie et al., 2014a; 2014b; 2016; 2020).

Tipos de parásitos que afectan a la ganadería extensiva

Son muchos los parásitos que afectan a la ganadería extensiva. De una forma somera, los podemos clasificar en protozoos, helmintos y ectoparásitos. Pero en este trabajo nos vamos a centrar en los helmintos, por considerar que son los que se encuentran con mayor frecuencia y que pueden afectar a los rendimientos productivos. Dentro de los helmintos podemos diferenciar a su vez los que provocan parasitosis gastrointestinales y pulmonares.

Los principales helmintos gastrointestinales que afectan a los rumiantes en extensivo en España son cestodos y nematodos gastrointestinales. Entre los cestodos destacan Moniezia expansa y Moniezia benedeni. En cuanto a los nematodos, los más importantes son los estrongílidos con las familias Trichostrongylidae (género Trichostrongylus), Haemonchidae (géneros Haemonchus, Ostertagia y Teladorsagia), Molineidae (género Nematodirus), Ancylostomatidae (género Bunostomun), Cooperiidae (género Cooperia) y Chabertiidae (géneros Chabertia y Oesopha gostomum) que provocan patologías crónicas y enzoóticas. A parte de estos, también suelen aparecer el género Trichuris y la familia Oxyuridae, concretamente, miembros del género Skrjabinema.

En cuanto a los parásitos pulmonares que afectan a los rumiantes encontramos Dyctocaulus spp. y la familia de los protoestrongílidos, la cual se organiza en 4 subfamilias: Protostrongylinae, Muellerinae, Neostrongylinae y Varestrongylinae; dentro de estas, las especies más importantes que afectan a ovino y caprino son Muellerius capillaris, Cystocaulus ocreatus, Neostrongylus linearis y Protostrongylus rufescens.

Con relación a los parásitos gastrointestinales que afectan a la especie porcina encontramos principalmente nematodos como Ascaris suum, Trichuris suis, Hyostrongylus rubidus, Oesophagostoum dentatum o Strongyloides ransomi y nematodos pulmonares como el género Metastrongylus, transmitido por lombrices de tierra (figura 1).

Figura 1. Huevo de estrongílido en cámara McMaster para su contaje, encontrado en las heces del rebaño caprino de la Finca Valdesequera.Figura 1. Huevo de estrongílido en cámara McMaster para su contaje, encontrado en las heces del rebaño caprino de la Finca Valdesequera.

Métodos de control de los parásitos

Como ya se mencionó con anterioridad, debido a la influencia de todos estos parásitos en la producción animal, hay una preocupación importante por el control de los mismos. Podemos diferenciar dos tipos de controles parasitarios: métodos químicos y métodos no químicos.

Métodos químicos

Consisten en la aplicación de productos químicos que normalmente provocan la muerte del parásito. La mayor parte de los antihelmínticos afectan al metabolismo energético, a las proteínas estructurales o la función neuromuscular de los parásitos (Pérez et al., 2009). Algunos de estos productos químicos más habituales los podemos ver en la tabla 1.

Tabla 1. Algunos de los antihelmínticos más frecuentes utilizados en el ganado.Tabla 1. Algunos de los antihelmínticos más frecuentes utilizados en el ganado.

La aplicación de los antiparasitarios químicos de forma tradicional se realiza de manera rutinaria administrando el fármaco a todos los animales del rebaño, sin una valoración previa del nivel de parasitación ni el tipo de parásito presente en la explotación. Se suele realizar normalmente dos veces al año, en otoño y en primavera (Calvete, 2019), combinando normalmente fármacos de forma rotacional (cambios rápidos o lentos de dos fármacos para que cada nueva generación parasitaria se enfrente al nuevo producto).

Recientemente, se están poniendo en marcha iniciativas para la realización de tratamientos estratégicos con análisis coprológicos rutinarios que demuestren la carga parasitaria real de los animales y a partir de esta decidir si es necesario desparasitar o no al rebaño, o bien aplicar los antiparasitarios exclusivamente a animales con una carga parasitaria elevada, que puedan ver comprometida su salud y productividad.

Métodos no químicos

Consisten en aplicar una serie de medidas en la granja para evitar al máximo la utilización de productos químicos. Algunas de estas medidas son:

  • a. Pastoreo rotacional, para evitar la acumulación de huevos y larvas.
  • b. Pastoreo secuencial con distintas especies para que no haya parásitos compartidos.
  • c. Separación de animales por grupos de edad.
  • d. Pastoreo intensivo en épocas cálidas logrando la inactivación solar de las larvas.
  • e. Evitar la excesiva carga ganadera.
  • f. Utilización de productos naturales, a base de plantas o productos no químicos.
  • g. Selección genética de animales más resistentes.
  • h. Introducción de animales tras realización de cuarentena (posibles portadores de parásitos).
  • i. Aumento de resistencia y resiliencia de los hospedadores mediante la suplementación alimentaria, evitando así deficiencias alimentarias.

Sumado a todo esto, debemos hacer hincapié en las acciones sobre el medio: es de vital importancia garantizar la higiene más escrupulosa en la explotación (plan de limpieza y desinfección, todo dentro/todo fuera), ejercer vigilancia sobre gatos y perros, así como garantizar un diseño adecuado tanto de jaulas como de bebederos, comederos, almacenes de pienso, zonas de descanso, etc., para evitar los parasitismos estabulares. En las explotaciones ganaderas también se generan grandes cantidades de estiércol y purines en los que abundan huevos, quistes y larvas por lo que su procesamiento adecuado o eliminación es crucial para frenar las parasitosis. En relación con los pastos de alta producción, aprovechados como pastos de alta carga ganadera hay que llevar a cabo más acciones de mejora sanitaria como puede ser el drenado de zonas húmedas, cercado de charcas, lagunas y presas de riego, alternancia de cultivos, etc. (Cordero del Campillo et al., 2001).

Este artículo aparece en el número 266 (mayo/junio de 2024) de Albéitar. Suscríbete aquí para tener acceso completo a este y otros contenidos de la revista.



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