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Una investigación encuentra carencias en la vigilancia de parásitos transmitidos por alimentos en Europa

Según un estudio, aunque se dispone de datos los requisitos de control y notificación varían entre regiones y países.


Según un estudio publicado recientemente, faltan programas de vigilancia adecuados para la mayoría de los parásitos transmitidos por los alimentos en Europa.

Un grupo de investigadores ha llegado a la conclusión de que, aunque se dispone de datos en humanos y animales para cinco parásitos estudiados, los requisitos de vigilancia y notificación varían entre regiones y países, así como entre los expertos nacionales y los organismos europeos.

El estudio se basó en el trabajo de la acción de Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología (COST) sobre parásitos transmitidos por los alimentos que duró cuatro años y finalizó en 2019.

Clasificación de los parásitos más preocupantes

En 2012, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hicieron una clasificación de 24 parásitos transmitidos por los alimentos para facilitar a los evaluadores de riesgos ayuda para priorizar su control a nivel mundial. El parásito más sobresaliente fue Taenia solium.

Cuando se aplicó un enfoque similar en Europa en 2016, los cinco parásitos más preocupantes fueron Echinococcus multilocularis, Toxoplasma gondii, Trichinella spiralis, E. granulosus y Cryptosporidium spp.

Información de 35 países europeos

Para este estudio se recopiló información sobre los sistemas de vigilancia de 35 países europeos y se analizó según cinco regiones diferentes. Los resultados se han publicado en la revista Parasite Epidemiology and Control. Para muchos parásitos transmitidos por los alimentos, la vigilancia humana es pasiva en la mayoría de los países y regiones de Europa, y la notificación difiere entre ellos.

Se encontró Trichinella spiralis en 34 países con vigilancia activa en animales susceptibles según las normas de la UE. Sin embargo, continúan surgiendo brotes, principalmente relacionados con la carne de cerdos criados en condiciones de alojamiento no controladas y jabalíes cazados.

Las infecciones causadas por Echinococcus multilocularis, E. granulosus y Toxoplasma gondii rara vez causan enfermedad clínica aguda. La equinococosis quística y la equinococosis alveolar tienen largos períodos de incubación, que van de los cinco a los 15 años, lo que dificulta enormemente el estudio de los brotes o la determinación del origen de casos esporádicos.

La criptosporidiosis tiene un período de incubación de cinco a siete días, por lo que los brotes se detectan más fácilmente. Sin embargo, la notificación es un problema en muchos países debido a la falta de diagnósticos de rutina y la especiación de los casos humanos y animales.

La equinococosis alveolar es de declaración obligatoria en el norte, este y sudeste de Europa, pero solo en cuatro países de Europa occidental y la especiación no se realiza de forma rutinaria, por lo que los casos se notifican principalmente como "equinococosis".

E. granulosus en animales de matanza no se señala en muchos países debido a la baja sensibilidad de la inspección de la carne, la falta de confirmación y especiación de las lesiones sospechosas y la ausencia de sistemas de registro de datos.

La vigilancia de la equinococosis quística y la equinococosis alveolar en humanos y animales es variable y fragmentada, con un potencial subregistro. Los casos sospechosos no están confirmados en muchos países. Se necesita un mejor diagnóstico y notificación de casos humanos con énfasis en los países altamente endémicos del sur de Europa, según el estudio.

Las recomendaciones de los investigadores

Los investigadores recomendaron la notificación obligatoria y separada de las infecciones por E. granulosus y E. multilocularis en humanos y animales relevantes en todos los países para tener una idea más clara del alcance del problema y poder analizar las tendencias.

En muchos países de la UE no se notifican casos de toxoplasmosis congénita. No existe un control obligatorio para prevenir infecciones a través del consumo de carne de ganado infectado. Esto refuerza la necesidad de sistemas de vigilancia basados en riesgos en el ganado para reducir las infecciones de la carne, señalaron los expertos.

Los casos leves de Trichinella spiralis pueden pasarse por alto porque se carece de vigilancia activa y continúan ocurriendo brotes, principalmente asociados con productos cárnicos de cerdos criados en condiciones de alojamiento no controladas y jabalíes cazados.

Existen diferencias considerables en los informes, lo que da como resultado una impresión sesgada en la distribución de Cryptosporidium. Varios países afirmaron tener informes voluntarios, pero no está claro qué implica esto, cómo se registran los datos o para quién son accesibles.

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